Nació como una vía de navegación para el transporte de mercancías, se cerró al tráfico a mediados del siglo XX, en 1959. Hoy se le considera un Bien de Interés Cultural.

Su función principal se centra en el regadío, a lo que se une su interés como una de las rutas de mayor atractivo turístico de Castilla y León, por la riqueza paisajística, natural y por el valor histórico artístico que despiertan las ciudades que se encuentran a su paso.

Este río artificial, de 205 kilómetros discurre por las provincias de Palencia y Valladolid.

Las características de este río artificial permiten la práctica del senderismo, piragüismo, ciclismo y paseos en barca por diferentes tramos. Estas manifestaciones de turismo activo no impiden que el viejo Canal siga dedicando su cauce al riego de cultivos del entorno.

El Canal, con el trajín de las embarcaciones, la actividad fabril de las harineras y la viveza de los caminos de sirga, en tiempos repletos de personas y animales de tiro, encuentra en los museos de todo el recorrido la estampa viva del pasado.